Mi padre, que fue también Notario, siempre decía que Don Fermín de Paniagua debía recibir algún tipo de homenaje por parte del Notariado, que si no me equivoco, no llegó a tener. Probablemente el homenaje debería hacerse extensivo a Doña Carmen Antoranz, la famosa viuda de Calvo.

No creo que Don Fermín hubiera podido presagiar nunca la “muerte súbita” de su querida empresa. La Gestoría Paniagua, su Gestoría Paniagua, desapareció de la noche a la mañana, poco tiempo después de la muerte de su alma máter y sin tiempo para despedidas, ni homenajes de ninguna clase, que para Don Fermín hubieran sido ya póstumos. Actualmente podría considerarse continuadora de la estela de la Gestoría Paniagua, la Gestoría Herrero&Gutiérrez.

Paniagua y Calvo

En el Notariado tradicionalmente han existido dos clases de notarios: los de Calvo y los de Paniagua. También es verdad que muchos han sido de las dos gestorías. Mi padre pagaba la famosa tarjeta de reembolso a las dos. Yo, en cambio, solo lo he pagado a una u otra. A una de las dos, pero nunca a ambas, así que he sido de las dos a pesar de que mi querido amigo, compadre, compañero de oposición, de “resi”, de promoción y de profesión, José Luis Navarro Comín, diga que una de las dos le es gafe.

Paniagua y Calvo, han sido las dos gestorías madrileñas que desde hace décadas han despachado (la segunda aún lo sigue haciendo) todos los asuntos relativos a las oposiciones a notarías y a los concursos notariales. También se encargan de las oposiciones a registros y de los concursos registrales. Particularmente recurro a la gestoría para todo lo relativo al concurso, para solicitar algunas certificaciones del Registro Civil, para liquidaciones del Impuesto de Sucesiones en el caso de no residentes en España (que han de hacerse en Madrid) y para algunas otras cuestiones y consultas variadas.

En la época de mis oposiciones (1991/2002) yo era de Paniagua. Al ser mi padre notario yo ya estaba familiarizado con el léxico, la oratoria y la fraseología de Don Fermín (porque Fermín de Paniagua ha sido siempre Don Fermín para los opositores y para los Notarios), tanto la de los concursos (que desde niño me gustó mirar…..”mira Papá, este se va de Huesca a Ferrol o de Barbate a Cariñeña), como, años más tarde, la de las oposiciones al tener “la suerte” de firmar nada menos que cinco convocatorias a notarías. Nunca firmé una convocatoria a registros, por falta de capacidad para la adaptación necesaria para ello, no piensen en ninguna otra cosa.

Los actuales opositores probablemente no conocerán casi nada de un sistema basado en el teléfono y en el telegrama (¿existe el telegrama o se ha extinguido?) y eso que no hace tanto tiempo de lo que cuento. Aprobé en el año 2002. El 29 de Junio de 2002 es mi fecha de aprobado a todos los efectos, así que dentro de dos días se cumplirán catorce años del aprobado de mi promoción. Todos los años en junio y en febrero (cuando tomamos posesión) me gusta enviar un e-mail o un whatsapp a mis compañeros de quinta notarial. Este año utilizo el escaparate de notaríAbierta para recordárselo y para avisarles de que el año que viene cumplimos quince y tendremos una nueva ocasión para reunirnos. ¡Así que felicidades por el 14º aniversario a todos mis compañeros de promoción y ya sabéis que en 2017 tendremos reunión¡

Actualmente la página web del Colegio Notarial en el que se celebren las oposiciones, hace las veces de “gestoría”, aunque las gestorías tradicionales siguen prestando sus servicios para todo aquello que las webs no resuelven antes, durante y sobre todo después del aprobado. En las webs se encuentra casi toda la información necesaria, que también circula por redes sociales o blogs. En estos tiempos se organizan mejor las convocatorias, hay una lista de apuntados y pautas “oficiales” de los tribunales sobre cuestiones diversas. Antes no quedaba otra que el teléfono, los telegramas y el correo postal. Las informaciones más importantes se comunicaban por telegrama. Las menos por correo postal. De cada sesión diaria una carta con los resultados. Los aprobados venían con su número, nota, nombre y apellidos. Los suspensos, retirados, excluidos y no presentados, sólo con su número, el SUSPENSO, RETIRADO, EXCLUIDO o NO PRESENTADO, en lugar del nombre, y una línea de puntos a modo de R.I.P. o Q.D.E.P. Cuando había sesión, al termino de cada una (a la hora aproximada de todos los días), todos como locos al teléfono (fijo, of course) donde nos hablaba aquella inolvidable voz tan particular y siempre acelerada:

“Gestoría Paniagua: Oposiciones a Notarías: Resultados del día 1 de Marzo de 1997: Primer Tribunal: 982, 5,01 y terminaba 983 retirado 984 5,10 985 no presentado 986 retirado….”convocados mañana martes día 2 de Marzo de 1997 del 983 al 1000. Buenas noches”

A veces era pesadísimo conseguir escuchar el mensaje a pesar de las varias líneas que tenían y en ocasiones volvías a llamar, por si acaso te habías equivocado, sobre todo cuando ya estabas en capilla o por el gustazo de oír tu número entre los aprobados cuando así era.

Conservo buena parte de aquella correspondencia de Paniagua y casi todos los telegramas.

Así te comunicaban en la Gestoría Paniagua que te habían convocado para el temible dictamen (el tercer ejercicio):

Tercer ejercicio único llamamiento 17 de marzo 2001. 3 de la tarde Palacio Congresos Cataluña, Avenida Diagonal 661-771 Barcelona junto Hotel Juan Carlos I Convocados todos. Queda avisado. Salúdale Paniagua

Luego (muchos “luegos” después tendría que decir) llegaba el momento de avisar de la notaría que nos había correspondido en el concurso:

Correspóndele Mondoñedo. Salúdale Paniagua

Después te avisaban de que ya te habían nombrado Notario de tu destino:

Boletín Autonomía Fecha 20 de diciembre publica nombramientos, escribo, salúdale Gestoría Paniagua.

Y más adelante de la fecha de la toma de posesión:

Señalada fecha posesión nuevos notarios. 19/2/2003, miércoles, Colegio Notarial correspondiente, escribo, salúdale Gestoría Paniagua.

Y así muchas comunicaciones igualmente inolvidables como aquellas de las defunciones de algún Notario en activo en las que después de anunciar el fallecimiento y dar el pésame a sus allegados (especialmente a los Notarios y Registradores que pudiera haber en la familia del difunto), se anunciaba el turno al que saldría su notaría en el próximo concurso o aquellas otras con los informes de las notarías que salían a concurso donde se decían cosas como estas:

“Comunicación por carretera desde Madrid pudiéndose regresar en el día; existen oficinas de correos, telégrafos y teléfonos; produce cereales, vino y garbanzos; clima sano aunque frío; alimentación sana con los precios de actualidad; colegios de primera enseñanza. Notaría de congrua, siendo sus documentos más frecuentes los contratos, testamentos y poderes. El Notario hace las particiones”.

Para los más curiosos, diré que este informe que encontré entre los papeles de  mi padre corresponde a la notaría de Navalcarnero y está fechado en 1971, así que imagino que mi padre debió interesarse por ella en su día. Curiosamente aquella notaría única “de congrua” que fue Navalcarnero se ha convertido en tres notarías (más o menos boyantes con la crisis) en el año 2016. Lo de los informes para concursar en la actualidad, y no me refiero a los de las gestorías, bien daría para un post en el que se analizara la “sorprendente” evolución de esta cuestión de unos años a esta parte.

También eran geniales esas otras comunicaciones “sin valor, ni efecto alguno” en las que se hacía mención a los últimos rumores sobre un concurso o una oposición. O aquellas otras en las que se dejaba a salvo “el mejor criterio de la superioridad”.

Nada interesante he podido encontrar en internet sobre Don Fermín ni sobre Calvo, al que ni los más antiguos ya recuerdan. Todo lo más que serán capaces de recordar los más veteranos, será a la citada Doña Carmen Antoranz, su viuda, la famosa viuda de Calvo. Sería una auténtica pena que no se recogiera de algún modo, este trocito de historia del Notariado y de los Registros (me permito la licencia de citarlos alfabéticamente por una vez) por aquellos que aún conserven la memoria de la misma.

Así que lanzo el guante a Pilar Picatoste Calvo y Francisco “Paco” Herrero quienes creo que atesoran toda esa valiosa información que de algún modo debería intentar recogerse y darse a conocer.

Nada que ver nuestros Paniagua y Calvo, con las “otras gestorías”

Me refiero a las gestorías de los bancos.

Hablar de esta otra clase de gestorías daría también para un post en exclusiva. Creo que el enfoque que Justito El Notario suele dar a sus escritos, podría ser muy apropiado para escribirlo, así que también le lanzo a él un guante desde aquí, dejando el tema por mi parte en este punto.

Y es que no cabe duda de que en Paniagua y Calvo y hoy en Calvo y en Herrero&Gutiérrez nos han tenido muy mal acostumbrados con cosas como esta:

“Muchas gracias” – decías a tu interlocutor al despedirte.

“A usted siempre, Don Miguel” – te decían.

Eso sí, antes de que me lo diga cualquiera y se suscite el debate, que conste que no soy de los que tienen la costumbre del usted como norma en mi plantilla, ni con el público que trata conmigo que es el que me da la pauta cuando empezamos una conversación o una firma.

Hasta otra. Un abrazo.

Acerca del autor:

Notario de Pinoso (Alicante) desde 2008.
Notario de Es Mercadal (Menorca, Baleares) de 2005 a 2008.
Notario de Mondoñedo (Lugo) de 2003 a 2005.

Miguel Prieto Escudero – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

5 Comentarios

  1. Conservo alguna anécdota de las terribles llamadas a los contestadores.

    Una de las primeras veces que llamé (a las 11 de la noche pasadas) me equivoqué de prefijo telefónico; en lugar del 91 de Madrid marqué el 96 de Valencia, que era donde yo vivía. Ante mi sorpresa, no saltó el contestador, sino una voz en directo. “¿Dígame?” Me quedé petrificado y pregunté: “¿No es la gestoría?” “No”, contestó el señor secamente. “Y por lo que más quiera, no se le ocurra llamar a las tres de la mañana”.

    Otra frenética noche de llamadas esperando escuchar los resultados del día y que anunciasen la convocatoria de los siguientes (yo estaba ya en capilla), al autor de los mensajes grabados se le traspapelaron las notas. Dijo el número: “625… 625…” (se oía revolver papeles, solamente habría faltado la música ambiental)… “¡Suspendido!”, dejó caer finalmente y con desgana antes de colgar, cuando normalmente siempre se decía, de manera eufemística, “no aprobado”.

    1. Querido Antonio: Mi peor recuerdo se lo llevan los dos suspensos en los terceros y el “lo siento, ha suspendido” de Paco Herrero que me llamó personalmente a decírmelo. Gracias por compartir la anécdota. Un abrazo. Miguel Prieto Escudero. Notario de Pinoso.

  2. Pingback: Mondoñedo: "Siempre estás diciendo que te vas" - El blog de Justito El Notario

  3. Recuerdo a un bedel que comentaba que, cuando el tribunal le daba los resultados, primero llamaba por teléfono a las gestorías y luego los colgaba en el tablón de anuncios. Supongo que por amor al arte.

    1. Hola Nerea:
      Indudablemente la difusión sería mayor vía gestorías, pero lo correcto, lo correcto, sería bajar antes al tablón.
      Saludos y gracias por la participación y el comentario. Miguel Prieto Escudeero

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