Autor: Pedro Rincón de Gregorio
abril 25, 2016

Fallecido un ser querido, queda su ausencia y nuestra pena. Y, tras atender a los instintos más humanos, al llanto y a la memoria, no queda otra que preocuparse de la sucesión de sus bienes, de repartir lo que tenía al tiempo de morir. Labor, con frecuencia prosaica, en la que normalmente interviene un notario.

 

Querría dedicar este post, mi primero para notaríAbierta, a una figura que a veces emerge en estas situaciones, que en ocasiones pasa desapercibida y que presenta, siempre, muchas peculiaridades en el fenómeno sucesorio: las indemnizaciones derivadas de los seguros de vida.

 

De hecho, cada vez es más frecuente la contratación de seguros de vida, muchas veces movidos por el deseo personal de asegurar el futuro de la familia, otras muchas obligado por las entidades financieras para asegurar el cobro de sus créditos en caso de fallecimiento del deudor-asegurado. Sea como sea, existe la posibilidad de contratar cuantos seguros de vida se quieran, y de hecho no falta quien, a su fallecimiento, deja múltiples de estos seguros.

 

Con carácter previo, y con ánimo meramente divulgativo, tan sólo recordar una distinción necesaria en materia de seguros de vida: seguros para el caso de vida o supervivencia, y para el caso de muerte. En los primeros, la compañía aseguradora se obliga a pagar un capital al asegurado para el caso de que sobreviva a una determinada edad, plazo o circunstancia. Los segundos, sin embargo, cubren el riesgo del fallecimiento del asegurado, de suerte que la indemnización, claro está, no se le entrega a éste, sino al beneficiario. Son a estos segundos a los que me referiré en este post.

 

El seguro de vida es, por regla general y a efectos civiles, ajeno al caudal hereditario.

 

Efectivamente, la indemnización derivada del seguro de vida se devenga con la muerte del asegurado, pero nada tiene que ver con el patrimonio que deja a sus sucesores. En el momento del fallecimiento, el asegurado-causante no tiene en su haber el importe de la indemnización, sino que ésta “nace” en ese preciso momento. Ha estado pagando unas primas a la compañía aseguradora, nada más (y nada menos). Por tanto, caudal relicto e indemnización son dos elementos coincidentes en el tiempo, dos elementos simultáneos a los que se enfrentan los sucesores, pero no pueden mezclarse o confundirse. Esta afirmación tiene muchas consecuencias prácticas, entre otras:

 

  • pueden ser beneficiarios del seguro personas distintas de los herederos o que, coincidiendo ambos conceptos, lo sean en proporciones distintas. Así, por ejemplo, puede el causante haber nombrado herederos a sus hijos y beneficiaria del seguro a su mujer o a su ahijado.
  • El legitimario tiene derecho a su parte en la herencia, en los bienes que deja el difunto, aunque además, y por otro lado, sea beneficiario del seguro de vida.
  • Como consecuencia de esto último, el causante no puede disponer que el pago de las legítimas se haga con la indemnización del seguro, que, como ya hemos visto, no es parte de la herencia.
  • Por último, los acreedores y legitimarios no pueden reclamar al beneficiario del seguro más que, si perjudica a sus derechos, los importes de las primas que pagó el causante (normalmente tomador del seguro). Y ello porque, insistimos, la indemnización no es del fallecido, no existe al tiempo de su muerte, y por tanto nada tiene que ver con su patrimonio.
  • Sin embargo, a pesar de todo, si no hay nombramiento de beneficiarios del seguro, la ley considera tales a quienes sean herederos del asegurado.

“caudal relicto e indemnización son dos elementos coincidentes en el tiempo pero no pueden mezclarse o confundirse”

Cómo pueden los herederos y beneficiarios intervenir en este fenómeno.

 

Como sabemos, el destino dispuesto por el causante, ya sea respecto de sus propios bienes (normalmente en testamento) o respecto del seguro de vida que tiene contratado (en el propio testamento, en la póliza de seguro o por comunicación a la compañía aseguradora)  no es inexorable, sino que se permite una cierta intervención. El dogma iusprivatista de que la voluntad del testador es la ley de la sucesión está lejos de ser absoluto. Dejando, pues, a un lado qué puede hacer el heredero o el legatario en tanto sucesores, me centro en qué pueden hacer los beneficiarios. Veamos:

 

  • Pueden, sin más, aceptar su condición de tal y recibir la indemnización. Es, con mucho, el caso más frecuente.
  • Pueden algunos de ellos renunciar al seguro, en cuyo caso su parte acrece a los demás.
  • Puede el beneficiario renunciar a la herencia y aceptar el seguro pues, como ya hemos visto, se recibe en conceptos distintos y, como principio general, nadie está obligado a adquirir lo que no quiere.
  • Situación especial es aquella en que los herederos pretender recibir todo por partes iguales, sea lo que sea que haya dispuesto su difunto padre, y que un seguro de vida, dificultando tal deseo, nombre beneficiario a alguno sólo de ellos, o a varios de ellos pero no a todos. En tal caso, se abre la posibilidad de que todos los beneficiarios renuncien al seguro. Si así ocurre se entenderá que no hay beneficiarios, en cuya previsión la ley señala que la indemnización se integre en el caudal hereditario, pudiendo ya entonces repartirlo por partes iguales, como era su deseo.

 

Los seguro de vida en relación con Hacienda.

 

Aunque ya hemos comentado los diferentes perfiles materiales que tienen el caudal hereditario y la indemnización procedente de un seguro de vida, lo cierto es que  la norma fiscal los equipara a efectos del pago del impuesto de sucesiones.

“la norma fiscal equipara la indemnización procedente del seguro de vida con el caudal hereditario”

Efectivamente, el heredero (o legatario) y además beneficiario de un seguro de vida debe sumar ambos conceptos para la determinación de su cuota tributaria. El que sólo sea beneficiario de un seguro, y no reciba nada a título sucesorio, es equiparado por la ley a un sucesor del asegurado, y habrá de liquidar el impuesto en los plazos y requisitos que determina la normativa fiscal.

 

La función notarial y los seguros de vida.

 

Los notarios no somos ajenos a ninguno de los problemas legales que se plantean tras el fallecimiento de una persona. Nos corresponde asegurar la correcta y legal sucesión en los bienes del causante y que se desplieguen todos los efectos jurídicos y económicos que correspondan. Dentro de estos últimos incluiría las citadas indemnizaciones de seguros de vida.

 

Efectivamente, desde el año 2005 existe en España un Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento, a cargo del Registro General de Actos de Última Voluntad, donde las compañías aseguradoras tienen obligación de hacer constar los seguros de vida con cobertura de fallecimiento y los seguros de accidentes en los que se cubra la contingencia de la muerte del asegurado, ya se trate de pólizas individuales o colectivas. Ya pueden imaginarse qué útil ha sido este Registro, y ello en un doble sentido: por un lado ha permitido que los beneficiarios se enteren de la existencia del seguro y puedan reclamar la indemnización. Por otro, como contraparte, se pone fin al lucrativo negocio de las compañías aseguradoras que nunca llegaban a abonar las indemnizaciones por desconocimiento de los beneficiarios.

 

La consulta a este Registro, fallecida una persona, es obligatoria por parte de los notarios, tal y como señala ese mismo Real Decreto que lo creó.

 

Así, y como conclusión, la labor notarial se extenderá desde el momento inicial (obtención del certificado) hasta el momento final, encargándose, en muchos casos, de la liquidación de los impuestos a cargo del beneficiario.

 

Todo pasando, cómo no, de la imprescindible labor, gratuita, de asesoramiento que realiza el notario respecto de estas complejas cuestiones. De hecho, si quieres saber más sobre cómo proceder respecto a las indemnizaciones de estos seguros, te animo a que te acerques a tu notario de confianza, o al más cercano (puedes buscarlo aquí), quien de buena gana te ayudará.

 

 

Acerca del autor:

Notario de Almenar (Lleida).

Pedro Rincón de Gregorio – ha escrito posts en NotaríAbierta.


 

 

15 Comentarios

  1. Interesantísimo, y dados tus conocimientos quiero plantearte algo relacionado con el régimen económico. En el caso de la modalidad de “supervivencia” la indemnización de los seguros suele (rectius “siempre”) calificarse como ganancial si se devenga VIGENTE el régimen (no así los Planes de Pensiones); cabe también, si se devenga DISUELTO EL REGIMEN calificarlo en analogía con “indemnización por despido”, esto es incluir al menos la parte proporcional cotizada vigente ese régimen. En la previsión de “muerte”, y en la previa liquidación del régimen para determinar el caudal relicto, las aportaciones de cierta entidad pueden ser calificadas como un derecho de reembolso a favor de la masa ganancial… ¿que piensas en tales supuestos? Muchas gracias

    1. Muchas gracias por su interesante comentario, sr. Cembrano.
      Lo cierto es que mi entrada no pretendía profundizar en cuestiones fiscales para mantener su carácter divulgativo, pero me animo a hacer unas reflexiones sobre las cuestiones que plantea.
      Respecto a los seguros para el caso de fallecimiento, creo que el tratamiento fiscal lo resuelve muy bien una consulta vinculante de la D.G.T. de 27 de octubre de 2010, que distingue el tratamiento por ISD o por IRPF según el carácter ganancial (ambos impuestos por mitad) o privativo (sólo ISD). Para determinar la naturaleza de las primas, la misma resolución usa el criterio de que, si el contratante interviene sólo en el documento y no hace mención a la sociedad de gananciales, será privativo.
      Más problemas plantea, sin duda, el caso de los seguros para el caso de supervivencia. Yo diría que, en este caso, debemos acudir a los criterios del Código Civil, con los problemas que ello plantea dada su parquedad. Se puede plantear si considerarlo, siendo el contratante un tercero, como remuneración en especie y por tanto ganancial vía 1347.1, o bien privativo vía 1346.5 o 6. En todo caso, entiendo que aquí no juega el principio de ganancialidad del 1361, que sólo afecta al activo, nunca al pasivo.
      Espero haberle sido de ayuda y que esta respuesta le ayude a formar un criterio al respecto. Un saludo.

      1. Muchas gracias, claro que si… el tema es muy interesante …

  2. Quiero plantear el caso que tuve esta semana. Dos pólizas de seguro de vida distintas en la que determinan como beneficiarios a sus herederos legales. Fallece intestado el tomador. El acta de herederos abintestato determina a los hijos como herederos. Éstos renuncian a la herencia y la esposa acepta la herencia. Una Cía. considera beneficiaria a la esposa, por la renuncia de los hijos; la otra, a los hijos pues la renuncia de la herencia no implica la del seguro. Cómo lo veis?

    1. Gracias por su comentario sr. de Veciana.
      La cuestión que plantea es muy interesante y, dada su parca regulación, la ley no da una respuesta clara a este problema.
      Yo, personalmente, tengo siempre presente los distintos conceptos que pueden recaer en un sucesor hereditario: el de heredero propiamente dicho y el de beneficiario del seguro de vida. Y ello tiene una consecuencia: no doy por renunciada la condición de beneficiario del seguro de vida si no se manifiesta expresamente.
      En cuanto a quién haya de ser beneficiarios en el caso que plantea, creo que la literalidad del art. 85 LCS, unido al fundamental 657 CC, implica admitir que los herederos lo son desde el momento de la muerte del causante. Y si renuncian a la herencia es porque han sido llamados herederos. Y siendo esa su condición, les corresponde a ellos ser beneficiarios. Y sólo una renuncia expresa les puede librar de tal condición.
      Así, con todo, en el caso que plantea creo que los hijos mantienen la condición de beneficiarios de los seguros de vida, pues la renuncia fue a la herencia y no a los seguros.
      Espero que mi respuesta le sea de utilidad, reciba un cordial saludo.

      1. Buenos días, Sr. Rincón.
        Coincido con su criterio que es compartido por su colega en Barcelona que otorgó la escritura de renuncia de los hijos y aceptación de la esposa. Por el contrario, los servicios jurídicos de la compañía han tenido otro criterio que, afortunadamente, gracias a la buena relación familiar no ha supuesto ningún problema. Muchas gracias por su documentada respuesta. Un saludo cordial y mi agradecimiento por el Blog

  3. Pingback: Los planes de pensiones y las herencias - NotaríAbierta

  4. Un familiar viudo y sin hijos nombra en su testamento un heredero y tres legatarios para que se repartan su herencia en cuatro partes iguales. Unos años antes de realizar su testamento había contratado un seguro de vida/ahorro por una suma importante.
    Al fallecer, la indemnización del seguro, se entiende que no forma parte de la masa hereditaria y por tanto no se reparte entre los legatarios, si no que va exclusivamente al heredero o ¿ha de repartirse en partes iguales entre el heredero y los legatarios?.
    Hay que tener presente que el testamento lo realiza poco antes de fallecer y el seguro lo contrata años antes. A mi entender la última voluntad del fallecido era dejar todo en cuatro partes iguales, ¿cual es su opinión?
    gracias por adelantado

    1. Buenas tardes don José.
      En primer lugar muchas gracias por su comentario, intentaré ser claro en la respuesta.
      Si el difunto determinó en la póliza quiénes serían los beneficiarios, lo serán estos. Si designa a quien sea su heredero, será beneficiario del seguro el designado como tal en el testamento, pero nadie más. Un testamento posterios sólo podrá cambiar esa designación si resulta de manera expresa del contenido del mismo. No basta que nombre heredero a otro, pues son títulos distintos, como bien recuerda en su comentario.
      Si en la póliza no se designa beneficiario, y al parecer el testamento tampoco la contiene, dice la ley que la indemnización pasa al patrimonio del causante. En el caso concreto que me plantea, a los legatarios les corresponderá la asignación concreta establecida y al heredero el resto, incluida la propia indemnización del seguro de vida.
      Espero haber aclarado sus dudas.
      Un saludo.

  5. Muy que interesantes todas las propuestas y comentarios . Me han contado el siguiente caso, fallece un padre con vecindad civil catalana y en su testamento legó a un hijo un piso en Barcelona valorado 100000 y la cantidad de 50000 y a su otro hijo le legó la cantidad de 150000 euros, nombrando a ambos herederos a partes iguales del remanente, cuenta con 5000 e y una finca rústica en Salamanca por valor de 1000 e. Además 3 seguros de los que son beneficiarios los 2 hijos al 50%, 2 por 50000 y otro por 100000. Los hijos pretenden renunciar a los seguros para que pasen a la herencia y con ello cumplir la entrega del dinero legado al entender que era lo que quería el finado. O debe entenderse que pasarían a ambos herederos a partes iguales. Uno de los herederos tiene residencia en Suiza no pudiendo acogerse a los beneficios fiscales de Cataluña.
    Muchas gracias de antemano

  6. Entiéndase en el comentario anterior que el dinero legado, no está en el haber de la herencia, serian las cantidades de los seguros de vida

  7. Buenas tardes D. José. Por desgracia yo cobre la parte estipulada en la póliza de vida al contraer una enfermedad grave, ya que después de 18 meses de baja los inspectores de la seguridad social me citaron y me otorgaron la incapacidad total y absoluta para todo tipo de trabajo.
    También me quede cobrando una presión que me pertenecía por años cotizados. Es más, a pesar de tener más De 65 años no soy jubilado, porque según no se que ley, cuando una persona tiene una incapacidad como la mía sigue siendo incapacitado mientras viva.

    El abogado que me llevo el caso, ya que la compañía aseguradora se negó durante casi dos años a pagar la póliza contratada., Me hizo saber, una vez ganado el juicio y cuando fuimos al banco a ingresar el total de la póliza cobrada más los intereses producido por esos caso dos años de retraso en cobrarla, que al ser una póliza de vida que por desgracia había cobrado en vida, no entraba en los bienes gananciales. Soy casado y tengo tres hijos.

    A pesar de lo que dijo mi abogado, hoy ya fallecido, me lo corroboraron los notarios de la entidad bancaria, haciéndome saber que el capital cobrado no entraba en bienes gananciales, pero si los intereses que de ese capital pudiera obtener.

    Se me olvidaba decirte que en la póliza de vida hice constar, que en el caso de fallecimiento, Los herederos serían mi esposa he hijos.

    Me gustaría conocer su opinión al respecto.

    Gracias

  8. Saludos,
    Quería hacerles una consulta y es la siguiente:
    Supongamos que una persona fallece con testamento, dejando como heredero universal a su pareja de hecho. Ambos compraron un inmueble, teniendo la titularidad del mismo al 50%, si bien para su compraventa realizaron un crédito hipotecario y los pertinentes seguros de vida para la amortización en caso de fallecimiento. Al tiempo de fallecer y para el cálculo del caudal relicto del fallecido se debe contemplar la carga de la hipoteca en el pasivo del inventario de su herencia, o debe entenderse subsanada por el seguro concertado y así contemplarse en el activo el valor del 50% del inmueble con el fin de proceder a calcular las legítimas.
    Y si me pudieran señalar alguna sentencia en que confirmase tal extremo, Gracias.

  9. Buenas días:
    En julio de 2015 fallece mi padre por accidente doméstico, cuando solicitamos las últimas voluntades de seguros de vida aparecen 3 contratos:
    1º Es un seguro de automóvil, que cubre en caso de fallecer en accidente de tráfico
    2º Un contrato de la misma compañía donde tenía el seguro de deceso
    3ª Otro contrato de la misma compañía anterior (deceso)

    De los 2 últimos los familiares no teníamos ni idea, con lo cual procedemos a pedir copias de ambos contratos a la empresa con la contestación de que tenía 2000 € asegurados pero que, las copias de los contratos no me la pueden enviar por que no las tienen.
    Después de varias reclamaciones siguen contando historias, mandando documentos anulados, etc pero ambos contratos no consigo que lo manden con lo cuál, no podemos verificar si la cuantía es la correcta o no

    Estamos pensando en poner unas diligencias preliminares en vía judicial pero en dichas diligencias debemos fundamentar que cuantías son las consideramos exactas y no tenemos doc donde poder fundar las cuantías, con lo cuál si la compañía no atiende al requerimiento del Juez, tampoco habría condena alguan

    No se si he explicado bien el caso, solo necesito saber quien puede obligar a la compañía a enviarme los contratos

    Un saludo

    1. Buenas tardes:
      Si se trata de un seguro de deceso, lo clásico es que se abonen los gastos de entierro y funeral. Si quedaron cubiertos, no creo que puedan reclamar nada más. Si no los cubrieron, probablemente es que no estaban cubiertos en su totalidad. No sé en que caso exacto están, pero esos seguros no dan derecho a nada más, con lo que la vía judicial me parece “excesiva”. Si no quedaron cubiertos, es cuando el contrato cobra su importancia, pero ya le digo que al menos a mi, no me constan situaciones de abuso, engaño o fraude en este tipo de productos. Saludos, Miguel Prieto Escudero.

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